En contraposición a este artículo, hoy me alegro enormemente al leer que, al menos en Cataluña, gracias a la Ley de Acceso al Entorno de las Personas con Discapacidades Usuarias de Perros de Asistencia aprobada por unanimidad por el Parlament de Catalunya se garantiza que nadie pueda ser despedido por tener que llevar el perro al trabajo.
Además, la nueva normativa amplia a la anterior, que sólo se refiere a los perros lazarillo para personas con discapacidad visual, y abre el espectro a las personas con discapacidad auditiva, física, autismo u otras enfermedades.Por otro lado, también hay una mención muy clara a que los cachorros pueden acceder a cualquier lugar público un punto de vital importancia, ya que, según los expertos, las crías tienen que ir acostumbrándose a los lugares que luego irán con los usuarios, ya sea un cine, la ópera, un hospital o un museo.
La norma también dicta los requisitos que deben cumplir los centros de adiestramiento, los profesionales que trabajan con los canes y los usuarios que se ayudan de ellos llegando incluso a incluir un registro de unidades de vinculación (la formada por el perro y el amo con discapacidad) y otro de centros de centros así como estableciendo que en un término máximo de dos años, se cree una cualificación profesional de adiestramiento de perros de asistencia y que cada año los canes pasen una revisión sanitaria e higiénica.
Todo un ejemplo que, desde luego, muchas otras comunidades autónomas deberían seguir.











