lunes, 5 de abril de 2010

Multada por vender un pez a un menor

Por increible que parezca, una mujer de 66 años ha sido condenada en el Reino Unido a pagar una multa de 1.000 libras (1.123 euros) y permaner confinada en su casa durante siete semanas en las que tendrá que llevar una pulsera telemática ¡por vender un pez de colores a un niño de 14 años!

Además, su hijo de 47 años, que trabajaba con ella, ha sido condenado a 120 horas de servicios comunitarios y, al igual que su madre, tendrá antecedentes penales.

Parece ser que el Ayuntamiento de la localildad de Sale, donde la mujer tiene su tienda, envió al pequeño para comprobar si la señora cumplía la normativa. Según la sentencia, Higgins vendió el pez de colores al niño de 14 años sin preguntarle la edad y tampoco le aconsejó sobre cómo cuidarlo.

Desde la aprobación de la ley del bienestar de los animales en 2006, cuyo incumplimiento puede conllevar una pena máxima de doce meses de prisión, una multa de 20.000 libras (22.473 euros) o ambas a la vez, está prohibido en el Reino Unido vender mascotas a menores de 16 años a no ser que vayan acompañados de un adulto. Además, los dependientes de estas tiendas deben informar a los clientes sobre el cuidado que deben prestar a esos animales.


Puedes leer la noticia original, en su fuente de procedencia.


Mientras que la familia se siente traumatizada y considera ridícula la sentencia, otras muchas personas la catalogan de desmesurada, especialmente si las comparamos con las que se aplian en nuestro país...

¿Y tú, qué opinas al respecto?

3 comentarios:

joselop44 dijo...

Me parece una treemenda barbaridad; una ridiculez de norma.
Un abrazo

Lillu dijo...

Pues personalmente sí que me parece desmesurada e ilógica. Se da por hecho que ese niño no vive solo y que algún adulto en su casa le ayudará con la mascota. Vale que tendría que haberle pedido que fuera acompañado de alguien mayor de edad o explicarle cómo cuidar al pez, pero vamos, que no me parece que el "delito" esté acorde con la sanción en absoluto. Además de la encerrona que le hicieron a la mujer, claro, de mandarle al niño a ver si la pillaban en un renuncio. Si se preocuparan por el bienestar real de los animales!!

saluditos

Javier Solera dijo...

Pues a mí me parece correcto. Si a la hora de aplicar las normas siempre vamos a andarnos con el "es que...", "bueno, por esta vez..." nunca jamás se hará nada.

Es lo contrario de lo que ocurre en La Mancha. Hay penas de miles de euros y de cárcel para los ladrones de agua, pero siempre se dice "es que es tradición...", "es que el hombre tiene que vivir...", "es que es una multa exagerada...".
¿Cuándo no tengamos agua que beber ni un mal hierbajo en La Mancha por culpa de los ladrones de agua, qué pensaremos? Ojalá nuestras autoridades fueran como las de aquel pueblo británico.

Un saludo.