jueves, 24 de mayo de 2012

¿Cuál es el mecanismo que permite alimentarse a las ballenas?

La alimentación de los rorcuales es algo excepcional, único entre los mamíferos. La ballena solo tiene que abrir la boca para engullir la mayor cantidad de agua posible, un trago gigantesco cargado de presas que después expulsa a través de las barbas para filtrar el kril y los peces. Parece fácil, pero los científicos nunca habían sido capaces de determinar con exactitud el mecanismo de estas arremetidas alimenticias. 

Ahora, investigadores de la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver (Canadá) y del Instituto Smithsonian han podido desentrañar el enigma descubriendo algo sorprendente que había pasado por alto a los científicos: en la punta de la barbilla de las ballenas rorcuales existe un pequeño órgano sensorial nunca antes visto, del tamaño de una uva, que, en comunicación con el cerebro, coordina los cambios en la posición de las mandíbulas para realizar la ingesta. 

Los rorcuales se encuentran entre los vertebrados más grandes del mundo, aunque se alimentan de algunos de los organismos más pequeños de los océanos. Se caracterizan por una especial capa de grasa, similar a un acordeón, que va desde el hocico hasta el ombligo. La grasa se expande hasta varias veces su longitud en reposo para permitir a las ballenas engullir grandes cantidades de agua. La ballena se impulsa hacia adelante, llega a tragar más de su propio peso en agua y luego filtra los millones de ejemplares de kril y pequeños peces dentro de la boca en cuestión de segundos. Esta técnica de alimentación es posible por varias especializaciones morfológicas, incluyendo el nuevo órgano, alojado en el tejido ligamentoso que conecta las dos mandíbulas de la ballena.

"Creemos que este órgano sensorial envía información al cerebro con el fin de coordinar el complejo mecanismo de la alimentación por filtrado, lo que implica la rotación de los maxilares, la inversión de la lengua y la ampliación de los pliegues de la garganta y la capa de grasa", dice Nick Pyenson, paleobiólogo en el Instituto Smithsonian y director del estudio. "Probablemente ayuda a los rorcuales a sentir la densidad de la presa cuando inician una arremetida".

En términos de evolución, la innovación de este órgano sensorial tiene un papel fundamental en uno de los métodos de alimentación más extremos de las criaturas acuática.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos recogieron muestras de los cadáveres de dos rorcuales recientemente fallecidos como parte de las operaciones de caza comercial de ballenas en Islandia. El equipo utilizó una máquina de tomografía computarizada gigantesca para poder acomodar las muestras tan enormes y obtener un mapa tridimensional del interior de los tejidos.

Debido a que la alimentación es una parte fundamental para mantener su gran tamaño, este descubrimiento ayuda a iluminar el conjunto de innovaciones anatómicas y de comportamiento que sucedieron en la historia evolutiva de los rorcuales hasta convertirse en gigantes oceánicos. Y es que, afirman, resulta una ironía suprema que incluso después de varias décadas de la caza de ballenas apenas estemos empezando a comprender la anatomía de los mayores depredadores del mar de todos los tiempos.