El señor Roger estaba cargando la lavadora cuando Kimba se coló en su interior entre la ropa sucia. Lejos de sospechar que su mascota estaba en el interior, Roger puso el detergente y el suavizante en la lavadora, la programó para un lavado en frío -afortunadamente- de 30 minutos y la puso en marcha para después alejarse y hacer otras tareas.
Al terminar la lavadora, nada más abrir la puerta, Kimba asomó su cabeza: la pobre había sobrevivido incluso al centrifugado, aunque ahora está muy enferma y sus ojos han sido seriamente dañados por el jabón. afortunadamente, Roger la llevó rápidamente al veterinario, donde de inmediato le pusuieron un goteo intravenoso al encontrarse en estado de shock y con hipotermia.
Cuando la otra dueña de Kimba, Margaret Rogers, se enteró de lo sucedido -estaba de viaje en el extranjero- se quedó horrorizada, imagino que como nos pasaría a la gran mayoría de nosotros si nos viéramos en una situación similar.
Al menos en esta ocasión todo quedó, afortunadamente, en un desagradable susto que bien puede servirnos al resto de advertencia...



































